miércoles, 27 de junio de 2007

Cariño, yo te confieso


A menudo se dice que confesarse es bueno para el alma...
Hay un lugar en la iglesia de San Timoteo al que acuden los pecadores a confesar su pecado, y al terminar esperan la absolución, pero lo cierto es que no todas las confesiones son dignas del perdón, los que destapan sus planes ocultos merecen la condena que reciben, los que desvelan sus ganas de venganza se ganan a pulso el castigo recibido, solo los que de verdad se arrepienten tienen derecho a esperar una segunda oportunidad, por ello es mejor pensárselo dos veces antes de ir a confesar, sobre todo si no sabes muy bien... lo que estas confesando.

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